Tor des Géants (I): mi propia previa, mis razones, mi entrenamiento.
Supongo que no tiene que haber razones para todo y últimamente me concedo la licencia de hacer cosas sin razón aparente o de no plantearme las razones por las que hago una cosa.
Pero cuando tanta gente te pregunta por qué te inscribes en el Tor des Géants, al final tienes que responder. Y así fue como creé una respuesta cómoda y corta, más para los demás que para mí. De cara a mí misma no he definido de forma concreta los motivos, aunque supongo que en el fondo de mi ser los conocía, porque una no se pasa tantos días duros y solitarios en la alta montaña sin un motivo que valga la pena. Ahora voy a intentar dibujarlos con algo de nitidez.
Desde luego que no me planteaba el Tor como un reto atlético, no estoy a ese nivel y pienso que pocas personas lo están. Obvio es que tienes que tener una gran forma física y una resistencia construida durante años para enfrentarte a esta animalada. Pero desde luego mi objetivo no era el rendimiento, no era bajar de un tiempo. Siendo la primera vez que me enfrentaba a una distancia mayor a 100 millas, la apuesta era ser conservadora y "simplemente" acabar la vuelta. Me recuerda a la primera vez que me enfrenté a un 100k: el objetivo era acabar. Hoy en día no me motiva ir a un 100 k a acabar, ya que se que, salvo contratiempo importante, acabo.
Así pues, ¿qué me decide a apuntarme en el sorteo del Tor des Géants? Pienso que siempre he sido una buscadora del límite; siempre me ha gustado explorar lo que hay más allá de mi zona de confort. ¿Qué hay cuando persiste la incomodidad? ¿Hasta dónde puedo llegar?
Por otra parte, envidio sinceramente a las personas que son felices con la rutina, lo previsible, lo confortable. Las envidio completamente y de hecho a ratos juego a ser así. Cuando, en medio del Tor, me cruzaba con alguien que paseaba hasta una cascada con una cámara y un bocadillo, lo envidiaba y admiraba profundamente. Pero luego seguía, aceptando mi lado oscuro y quizás "autocastigador" que me conduce inevitablemente a un enorme grado de penurias...pero también a mi particular idea de la belleza más suprema.
Supongo que esto es equiparable a mi faceta profesional. Como médica no elegí estar en una consulta de Atención Primaria de lunes a viernes de 8-3. Elegí hacer guardias en un hospital, es decir, elegí lo imprevisible, lo que está una vez más fuera de la zona de confort, lo que te requiere adaptarte, resolver, actuar sin mucho tiempo para pensar. Ya hace unos pocos años al fin acepté mi naturaleza, como médica y como persona.
Así que pienso que fui al Tor en busca de los límites, en busca de la belleza y de nuevas sensaciones. También me ilusionaba mucho completar un recorrido montañero lógico, el que discurre por el Valle de Aosta, por sus alturas, subiendo a todos sus collados. La unión de la Alta Via 1 y la Alta Via 2. Además, soy una fiel creyente del dicho "más kilómetros, más diversión". No digo que en algo corto no te puedas divertir, pero cuanto más largo, más anécdotas, más sensaciones, más momentos, más belleza, más dolor, más de todo. ¿Así que por qué no 350 km con 26.000+ y 20 collados en una zona de alta montaña espectacular? Pues sí. Me apunté al sorteo. Y curiosamente, el día después de completar la segunda Transgrancanaria Classic de mi vida (con un resultado que por cierto fue muy satisfactorio), estando en una hamaca en la piscina me llega el mail que me comunica que tengo plaza en el Tor des Géants.
Pasan las semanas y termina mi recuperación de la Transgrancanaria. Pero todo esto es un continuo y la resistencia es un trabajo de años y años. Por suerte sí que existe el "fondo" y pasados los años si que aparecen las famosas adaptaciones... tardan pero empiezan a llegar. Así que, en esta línea, simplemente toca seguir construyendo. En mi caso, el entrenamiento no difiere demasiado del que he hecho para, por ejemplo, las 100 millas. Pero sí hay algunos detalles específicos: incido muy especialmente y hago un intenso, meticuloso y disciplinado trabajo de fuerza específica. Además, voy muchos días a entrenar a pistas de esquí: a 2000 metros y con pendientes muy tochas, similares a las que hay en el recorrido del Tor. Sumo mucho desnivel y acumulo bastante fatiga durante los últimos 4 meses. La verdad es que no tantos kilómetros y no tantas tiradas largas. Lo resumiría bien en 4 ideas: fuerza, desnivel, terreno específico y fatiga. Esos fueron mis fuertes. Pero falta un ingrediente más, básico para el Tor...¿lo adivinas?
Así es. La cabeza. Es difícil hablar de porcentajes pero, si me obligas, te diría que el Tor es un 70% mental. Y yo me pasé 4 meses preparándome de manera diaria, enviándome a mí misma mensajes para aumentar mi umbral del dolor hasta lugares nunca alcanzados previamente: iba super preparada para pasar frío, calor, dolores, ampollas, náuseas, vómitos, dolor de barriga, sueño, alucinaciones. Además, creé un mantra por si flaqueaba, una especie de oración que me tendría que repetir y que incluso llevaba escrita en la chuleta de los km y los avituallamientos: "recuerda que estás aquí porque quieres, eres una privilegiada, todo pasa, todo llega, sigue". No me hizo falta recurrir a ella.
La semana antes era un manojo de nervios. Empezó la incertidumbre, el pensar que me había sobreestimado, que el Tor no era para mí y que mi preparación era insuficiente. Todo ello se intercalaba con momentos de calma y confianza extrema, en los que me veía perfectamente capaz de completar la vuelta. Y así llegó el día de recoger el dorsal en Courmayeur. Pero eso es el siguiente capítulo.
Escribo desde mi sofá, sofá que no eché de menos durante la 144 horas que estuve por la alta montaña aostana, porque estaba siendo feliz, muy feliz allí arriba. Escribo 9 días después de haber llegado a meta, cuando al fin he sentido que las ideas podían empezar a salir al exterior. Escribo tras 5 noches de sueño plácido y profundo y 4 de pesadillas en las que el Tor nunca se acababa y de despertarme en medio de la noche, en casa o de guardia en el hospital, nerviosa sin saber donde estaba. Así me ha impactado el Tor, con toda su dureza y toda su belleza. Si quieres saber más de mi "viaggio", me puedes leer en los siguientes capítulos. El viaje va del km 0 al km 350 y verás que hay tramos donde me voy a detener, incluso hay capítulos que incluyen solo 1 kilómetro, porque puede haber mucho que sentir en pocos minutos y en pocos metros, sobre todo cuando el sueño y el agotamiento hacen mella y aparece otro estado de consciencia que en cierto modo, te regala una lucidez diferente, una emocionalidad desconocida.
¿Eres lo bastante friki y apasionado para acompañarme en mi viaje?
Si la respuesta es sí, GRACIAS, gracias por existir y por abrazar así la vida.
Gracias por leerme.
pinta bien la cosa 😋
ResponderEliminarGracias por leerme friki number one!! :)
EliminarMagnifique. J'ai hâte de lire la suite de ton Tor ! ...depuis mon canapé suisse, qui ne m'a pas manqué non plus :-)
ResponderEliminarJaja, el sofá está muy bien, pero la Alta Montaña aostana es otro nivel. Gracias por leerme :)
EliminarEstaremos atentos!
ResponderEliminarmuchas gracias por leerme Sergi! :)
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