Tor des Géants (IV): Km 80 - km 150: de Eaux Rosses a Donnas. Ni pena ni gloria. Un casi resbalón al precipicio. La ducha de la discordia. Las primeras malas pasadas de la mente.


Visto desde la distancia de ya 3 semanas, diría que este es el tramo que me fue más "indiferente". Aunque fue un tramo en el que tuve una experiencia inesperada que me hizo pensar en la fragilidad de la vida, concretamente de la mía cuando casi tengo un accidente grave. Luego lo explicaré.


Salí de Eaux Rosses algo cansada pero con mucha curiosidad por conocer el Col de Loson, subida de 12 km con 1400+. En los primeros km de la subida me puse música. Iba motivada por llegar a Cogne (segunda base de vida) de día o pillar solo un pequeño tramo de noche en la bajada. Y sobre todo por la perspectiva de dormir un par de horas en Cogne en cuestión de unas 7 horas. Poco para el Tor..así que…”poco”, me decía. 


La subida al Col de Loson es espectacularmente bonita, de los lugares más bonitos que recuerdo del recorrido, hasta ahora en el top junto con Entrelor. Iba casi sola, veía unas pocas personas muy de lejos tanto delante como detrás. Estuve casi 5 horas subiendo. Cuando llegué al collado tuve una pequeña charla con dos chicos que estaban allí sentados. Las vistas hacia los dos lados con los colores de la última hora de la tarde eran una locura, daban ganas de sacar el termo de té y un buen plumas, para perderte en otro estado de consciencia (el que resulta de la suma del cansancio y la altitud) hasta bien entrada la noche. 




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Empecé animada la bajada hacia el refugio Vitorio Sella, cuya primera parte era por un sendero estrecho, expuesto, con caída vertical interesante y equipado con cuerdas. Ahí cometí un error, solté una cuerda fija y cuando fui a agarrar la siguiente, me di en el codo fuerte con un saliente de roca que no había visto. El golpe me desestabilizó, me tambaleé y por un milisegundo me vi cayendo unas cuantas decenas de metros en vertical sobre terreno rocoso muy agreste. Por suerte, tuve los suficientes reflejos para agarrarme a la siguiente cuerda fija antes de caer, como si me fuera la vida en ello…y bueno… es que realmente me iba la vida en ello. Me paré y respiré profundamente. Me salieron un par de lágrimas y me hablé a mí misma en voz alta: “Elsa, ten cuidado, esto no te puede volver a pasar. Asegura cada uno de tus pasos, vas cansada y no controlas”. Con las lágrimas en los ojos continué mi descenso. 


Me encuentro otra casetita de estas que traen en helicóptero, en la que hay dos chicos dentro, uno hace control de paso, supongo que por ser un punto delicado. Aquí estoy, el 1568 sigue en carrera e íntegra…por poco. Sonríen mucho pero casi ni salen de la casetita, hace mucho frío. Fuera, en una mesa, han dejado agua y pepsi. Me tomo un vaso de pepsi. Aquí cruzo cuatro palabras con un italiano, al que se ve que le va bien el ritmo que pillo para bajar, porque se me pone a rueda total unos 4 km. Llego al Sella un poco mareada…estoy deseando dormir. No tengo mucha hambre, pero me obligo a comer un poco de sopa con pasta y un trocito de chocolate. Continuo la bajada hacia Cogne y voy todo lo ligera que puedo porque no me apetece nada sacar el frontal. Pero llega el momento y lo tengo que sacar…acaba la bajada y tenemos unos 4 km de llaneo y sube-bajas hasta llegar a la base de vida. Allí tengo unos pocos minutos de llantina, voy sola todo el tiempo y está todo muy oscuro, me encuentro un poco desorientada porque en ese tramo no entiendo bien lo que hace el recorrido. Además estoy deseando llegar, ver a Marc y a Tagua, ducharme, dormir…dormir… En este punto recuerdo que tuve las primeras alucinaciones, pero solo fueron unos pocos ratoncitos de campo que me acompañaban por el sendero. No me molestaban pero me daba miedo pisarlos. 


Finalmente entro en la base de vida, hay bastante ruido. Voy directa a ducharme, los músculos ya van algo cargados y al parar cuestan un poco los movimientos. Me saco, no con poco dolor, todos los apósitos que me he ido poniendo en las ampollas. Los pies están tocados y duele a la vez que alivia meterlos debajo del agua. Veo que la ducha me está devolviendo la vida mientras intento averiguar como salir de ella. Caliente, hirviendo. Me visto y me pongo el plumas, temiendo cómo va a reaccionar mi cuerpo tras parar a dormir las 2 horas que he planeado. Llevo, si no recuerdo mal, unas 34 horas en carrera, 109 km y casi 9000+. “Más o menos una Canfranc - Canfranc”, pensaba. Como para no estar cansada. Recuerdo comer bastante y luego irme a dormir. Caí casi que a los 10 segundos de tumbarme y me desperté dos horas después sin recordar donde estaba. 


Me costó volver a la realidad, quitarme el plumas y ponerme las zapatillas. Volví a comer, creo que pudin de arroz y me fui, con mucho sueño y música en los auriculares. Venían unos 2 km de asfalto antes de empezar el sendero que me llevaría hacia el siguiente col, el de la Fenetre de Champorcher. Al poco me encuentro un avituallamiento pequeñito, en el que tienen un té casero de frutas que está buenísimo y que me tomo con un trozo de bizcocho. Voy algo aburrida, me pongo un podcast, pero me molesta escuchar a gente hablando tan lúcida, no sé por qué, me abruma tanto contenido intelectual, y voy probando con otros de contenido más ligero, pero todo me agobia, no sé qué me pasa, no quiero oír a nadie, todo me resulta muy lejano y muy ajeno, me siento inquieta y no se me ocurre qué me podría reconfortar. Pienso en hacer alguna llamada, en ese momento pienso que me gustaría hablar con Marina o con Eduard, o con Kiel. Pero son las 3 de la madrugada y toca dejarse de tonterías y seguir adelante a solas con mis propios demonios. Un nuevo amanecer vendrá. 


La subida se hace larga aunque no es muy dura. O igual lo era, pero lo dicho, llegas a unos niveles de relativización acojonantes. ¿Qué era esto después del Loson? Un puto paseo. Llego a la Fenetre de Champorcher, la última parte de la subida sí que con bastante esfuerzo y unas náuseas tontas...y ver la otra vertiente me sabe a gloria. Me toca gozar un bonito amanecer aunque me pilla la hora de más frío en el punto más alto. Celebro los 10.000+, nunca había hecho tanto de una sola tirada (en la TDS habían sido 9500, creo). Me encuentro un poco mareada. Me tomo un potito y una barrita que entran bien. 




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Me abrigo y empiezo a bajar alternando caminar y trotar. Llego al refugio Dondena, tomo té con galletas, hablo con Eduard. Me empieza a dar un sol muy bueno y me tumbo en el césped delante del refugio…me duermo unos 5 minutos. Me gusta este lugar. Hay dos chicos que me miran, se ríen y hablan entre ellos. Creo que se están riendo de mí, no sé por qué, aunque luego pienso que igual es una paranoia de la falta de sueño. En cualquier caso, no puedo ni voy a hacer nada al respecto. Decido que me tiene que dar igual. 


Continuo bajando, una bajada muy bonita al sol hasta Chardoney - Champorcher, un pueblo muy pequeño donde hay muy buen ambiente. Estoy de nuevo mareada, cojo comida y me voy a una mesita de piedra que hay al lado del avituallamiento. Ahí me estiro al sol y me empiezo a sentir mejor… creo que hasta llego a dormirme, aunque no estoy segura. Llamo por teléfono a Marc y me animo un poco, ahora viene un tramo a cota baja, por bosque y con calor que no me apetece mucho, o para ser más exactos, nada. 18 km y 800+ quedaban hasta la tercera base de vida, Donnas. Más o menos a mitad de camino conozco a Marco, un aostano de 50 y largos años que estaba feliz porque justo la noche antes de empezar el Tor había nacido su nieto. Le dio tiempo de conocerlo antes de ir hacia la línea de salida en Courmayeur. Me contó muchas cosas, entre ellas que trabajaba de noche en el casino de Aosta, capital del Valle de Aosta. Un poco más tarde se nos une un fránces y los tres juntos llegamos a Donnas, km 150 de carrera, con mucho calor y metiendo la cabeza debajo de todas las fuentes y cascaditas que encontramos. El francés no sé si acabó, pero me dio mucha pena enterarme de que Marco se había retirado el día siguiente. 


En Donnas vuelvo a ducharme, recuerdo que solo había una ducha de mujeres que era en un pequeño cubículo compartido con una letrina. Quería recrearme un poco pero no podía porque seguro que habría alguien esperando, como así era, una chica griega a la que ya había visto antes y que me miró con cara de muy mala leche. Juro que solo había tardado 4 minutos de reloj, cuatro, y eso contando con haberme retirado los apósitos de los pies. Una ducha muy regulera. Vi que llevaba un pastilla de jabón muy triste y le ofrecí mi super gel de romero con dispensador (todo un lujo dado el contexto) …a ver si me perdonaba, pero me soltó un frío y rotundo “ya tengo”, a lo cual no iba a discutirle que el suyo era una mierda y el mío era mejor, aunque me quedé pensándolo. A esta chica me la volvería a cruzar varias veces de aquí en adelante. 


Después de la ducha me como unos canelones de atún que me dieron la vida, luego un batido mágico de plátano y arándanos y luego algo de chocolate creo. Allí fui a hacerme un masaje de descarga. Siempre me había reído de esto de los fisios a mitad de carrera y pensaba que era algo innecesario…hasta que en el Tor vi que estos masajes me iban a facilitar bastante las cosas. Fui allí y esperé unos 20 minutos mi turno. Cuando me acosté en la camilla lo primero que dijeron fue al respecto de mis ampollas. Yo no pensaba decir nada porque son mi punto débil y tengo un máster en ampollas, he probado mil cosas y tengo mis trucos…pensaba curármelas yo sola. Pero llamaron a nosequien para que me las mirara y yo decidí abrazar la humildad en esta ocasión y ponerme en sus manos también para el cuidado de mis pies. De perdidos al río, pensé. Siempre estoy a tiempo de quitarme lo que me pongan y ponerme mis cosas. Total que salí de allí con los pies momificados, una hora estuvo curándomelos Jacopo, dije “espero que valga la pena” porque estaba "perdiendo" un tiempo precioso. En el Tor aprendes que a veces puede haber tiempo perdido pero que sobre todo hay mucho tiempo "invertido". Estuve de risas con los fisios (les dedicaré un capítulo a ellos solos, porque lo merecen), sobre todo con Jacopo, con el que nos contamos un poco la vida y fue el que además me curó los pies y me dijo antes de irme "vuelvo a verte en Valtournenche eh??", que sería el km 240 de carrera. Finalmente, así de momificados quedaron mis pies: 






Me fui de la zona de fisio y tenía mucho sueño, quería dormir, estuve como una hora y media intentándolo, pero mi mente decía que no. Creo que estaba agobiada porque había gestionado mal el tiempo y el tramo que venía era complicado, me lo habían advertido los veteranos del Tor, “tienes que salir de Donnas con tantas horas sobre el corte”…. cosa que no cumplí confiando en poder revertirlo. Y descubriría más tarde cuánta razón tenían.  Muerta de sueño pero inquieta, con la mente hiperactiva, decidí que no iba a dormir y me preparé para marcharme. Eran las 8 de la noche y me aguardaba una dura noche y un duro tramo hasta Gressoney. Salí con la ilusión de dormir aunque fuera media hora en el refugio Coda, a 17 km y la friolera de 2600+ más tarde. Antes de marcharme asumí que si me vencía el sueño, sacaría el saco térmico y buscaría algún rincón al resguardo del viento para dormir. Y así partí hacia el refugio Coda, mi nueva tierra prometida...



Comentarios

  1. Quel plaisir de découvrir ta course comme tu l'as vécu. Je me réjouis à chaque fois de lire la suite. C'est génial de pouvoir distiller petit à petit ton histoire et de se sentir encore un peu la haut.

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  2. Siento lo mismo al ir escribiendo la historia. Es como volver a vivir todo y parece que los recuerdos se ordenan. Gracias por leerme y por tu feedback :)

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  3. El principio de momificación es expectacular. :). Pero lo que veo más problemático y de díficil gestión es, el sueño. Ponerse a dormir, enfriarse y volver a arrancar, debe de ser muy heavy.

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    1. La verdad es que es bastante más cómodo y eficaz de lo que puede parecer. Funciona bien mientras no se cae, iba muy cómoda, pero a las 10-12 horas ya se empezaba a soltar. De todo hay que probar!! Lo del sueño sin duda es el mayor desafío del Tor, lo más difícil de gestionar...pero lo que le da la gracia en gran parte. PD: yo a ti te veo en el Tor!!

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  4. 😅 de momento en Tor del sobirà a Ca la Sisqueta🤣

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