Tor des Géants (II): km 0, Courmayeur y algo de lo que iba a venir. La ilusión resulta ser proporcional a la altitud. ¿El material obligatorio? Tú verás!!
La división que haré en mi relato en pocas ocasiones va a coincidir con la división estratégica que había hecho para gestionar la carrera. Por otra parte, cabe aclarar que hice un plan sobre el papel que era consciente que no se cumpliría a partir del segundo día. La verdad es que, inocente de mí, un mes antes en casa me senté a hacer mi esquemita con tiempos de paso, hasta que llegué al km 150 y me explotó la cabeza cuando me di cuenta de que a partir de ahí era incapaz de prever nada. Así que dije: "ok, hagamos un medio-plan, por tener algo que poder mandar a la mierda durante el camino" 😂
Y así tuve yo mi hojita plastificada hasta que la dejé tirada en el suelo del avituallamiento del bivacco Clermont (km 263) mientras me tomaba un té al amanecer del 5º día y me dormía durante aproximadamente 2 minutos en una silla al lado de un fuego. Menos mal que a esas alturas ya casi todo me daba bastante igual. Exactamente todo menos llegar a Courmayeur poco más de 24 horas después.
Recojo mi dorsal, mi GPS y la famosa bolsa amarilla en la que caben un montón de cosas. Al recoger el dorsal estoy muy tranquila y tengo muy buenas sensaciones, algo muy profundo dentro de mí me dice que todo va a salir bien. Me encuentro fuerte, preparada y confiada. Parece que los nervios de toda la semana previa se diluyen y estoy muy emocionada ante la partida en menos de 24 horas. Me siento afortunada y feliz. Tengo mucha gente que me apoya y me sigue. De momento, aunque el Tor no ha empezado, es mi Tor soñado.
Preparo la bolsa de vida y la entrego pensando "qué vergüenza, cuánto pesa, es enorme"... y al ver a gente que la cargaba entre dos o que la arrastraba de mala manera digo, ni tan mal. Mi bolsa de vida estaba llena de "por si acasos" que incluían crampones, varios cambios de ropa para todo tipo de situaciones climáticas y hasta sobres de sopa por si la sopa de los avituallamientos era una mierda 😂 (spoiler: la comida era espectacular)
Llega el briefing, que se hace al mismo tiempo que la "pasta party". Llegamos los últimos. Me siento en una mesa con un grupo variopinto de personas que solo tenían en común que todos eran franceses y todos habían sido ya alguna vez finishers del Tor. Yo era la novata de la mesa. Uno de ellos es "Gollum", con cariño...la verdad es que me daba un poco de miedo...luego explicaré por qué era Gollum. Curiosamente, coincidiríamos bastantes veces durante la carrera y llegaríamos casi a la vez a meta. Todos los demás miembros de la mesa (cuatro más) acabaron retirándose. Solo llegamos Gollum y yo.
Sinceramente, a la organización le resbala bastante el material obligatorio, lo dejan todo en tus manos. De hecho en el briefing no hacen ninguna referencia al material obligatorio y el que consta en el reglamento es irrisorio. A mí me parece un sello de carácter y hasta de rebeldía en estos tiempos que corren, en los que parece que los corredores no tenemos que asumir ningún tipo de responsabilidad sobre nosotros mismos. Yo soy 100% partidaria de que cada uno tenga que tener los conocimientos suficientes de material y la gestión del mismo como para poder atravesar el territorio de alta montaña con seguridad en cualquier condición que se presente. Basta de paternalismo. Otro punto en el que piensas "esto no es UTMB". Con un par! En este mundo de mantequilla y gente ofendida por todo... DIY!!
No se lian nada con el briefing y nos regalan un ratito bastante emotivo de celebración, aplausos y "sky full of stars"...que no es que sea yo muy de Coldplay, pero reconozco la capacidad de emocionar que tienen algunas melodías "espiritualmente transversales". Seguro que esto está estudiado.
Total que se acaba la cena y a dormir, a dormir como si el mundo se fuera a acabar, como si esa noche quisiera rescatar del mundo de Morfeo toda la energía y la lucidez existentes y meterlas dentro de mí, en mi batería interna, para la casi semana que se me venía encima vagando por la montaña de Aosta.
Y llega el día, el día siempre llega aunque creas que no, todo llega. Aquel día que veía tan lejano en aquella hamaca de Maspalomas al acabar la Transgrancanaria. Aquel día que hace años veía imposible. Tan siquiera lo pensaba o soñaba. Pero el día llegó. Allí estaba yo en la salida del Tor des Géants a punto de enfrentarme a mi reto y de cumplir un sueño. A punto de poder empezar a medir al fin la magnitud de aquello. Aún sin tener ni idea del viaje que estaba a punto de comenzar, aunque al poco de salir ya empezaba a entender el porqué de ese "buon viaggio"...
El Tor me esperaba y yo ya no tenía nada más que pensar, nada más que decir. Mis piernas estaban impacientes y mi cabeza en uno de los momentos más lúcidos de su vida. Vamos!!!!
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🤤🤤
ResponderEliminara medida que avanza se pone más interesante!!!
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