Tor des Géants (VI): km 210 - km 285. De Gressoney a Oyace. Los peores momentos de mi Tor. Muchas dudas, cálculos imposibles y un vikingo en bicicleta
En la base de vida de Gressoney el ambiente ya se notaba.. cómo decirlo, digamos que se notaba que llevábamos 210 km con 16.000+. No había mucha gente. La recuerdo demasiado iluminada y el cuarto de dormir era un drama y olía fatal. Sin duda el modo "supervivencia" era ya palpable. Volví a ducharme y comí pero muy poco. Serían las 12 de la noche. Dormí creo que algo más de una hora y me fui. Desperté con mucho frío en el cuerpo y muchas náuseas. Inicié la subida hacia Col Pinter, de 12 km y 1400+. Era la cuarta noche en carrera. Recuerdo un dolor de rodilla interesante cuando inicié la marcha y recuerdo volver a dudar de poder acabar con este dolor. En cuanto entré en calor se hizo más sutil y llevadero. Paramos en el avituallamiento del refugio Alpenzu, que me resulta muy triste y hay muy poca cosa, aunque igual esa percepción era más producto de mi estado de ánimo que otra cosa. Cojo un té con galletas para variar. Aquí veo a Gollum y lo saludo. Tiene una expresión facial y una sonrisa que me resultan francamente perturbadoras. Es un hombre muy pequeñito y muy flaquito, muy huesudo, que debe de tener entre 35 y 40 años, aproximadamente mi edad. Continuo la subida y aquí veo al mexicano famoso, me había hablado de él el peruano..., me había dicho que iba en vagón de cola y me preocupo pensando "¿estoy en vagón de cola y no me he enterado?"... va con la música a toda leche, resuena yo creo que a kilómetros y, sí, son rancheras. Me resulta simpático. Va a un ritmo bastante lento, me pregunto si a ese ritmo podrá llegar. Lo saludo y lo paso para ya no volver a verlo más.
Empiezo a tener un montón de alucinaciones auditivas, el clásico "pss pss", o ruidos de alguien que camina detrás de mí pero me giro y no hay nadie...esto como unas 15 veces durante la subida. Adelanto a varias personas y me encuentro a más de uno y de dos durmiendo al resguardo de alguna roca con la manta térmica. Paso al lado de un par de edificaciones que me dan miedo, imagino cosas raras, intento dejarlas de largo lo más rápido que puedo. A falta de unos 2 km para coronar me encuentro a Gollum, que hace ruidos raros, va hablando solo y se ríe como el malo de una peli. No quiero adelantarlo, pero tengo que hacerlo, mi ritmo es más rápido y no hay tiempo que perder. No hay nadie en cientos de metros, ni delante ni detrás. Lo paso y cuando ya creo que lo estoy dejando bastante atrás, de repente aprieta y se pega a mí. Me paro, esperando que me pase, pero entonces se para él también. Cuando sigo, sigue él también.Va muy pegado a mí. No me gusta ni me apetece. Y entonces le digo "perdona, no quiero llevar a nadie tan cerca, quiero estar sola". Aprieto y él se espera, y, ahora sí, ya voy sola. Bueno, sola con mis alucinaciones.
Al iniciar la bajada me duele mucho la rodilla, la bajada es apenas corrible, pero voy igualmente muy lenta por el dolor. Me tomo un Nolotil que no me hace absolutamente nada. Hago lo que puedo. Luego llega un tramo muy trotable de unos 5 km en el que no puedo trotar absolutamente nada. Hace unas horas que ya desterré mi previsión más optimista de llegar el viernes por la tarde en torno a las 125 horas, pero en este momento empiezo a dudar seriamente de mi capacidad para llegar a los cortes dado el estado de mi rodilla. Necesito un milagro y por supuesto no creo en ellos. Pero al menos ya casi amanece en la montaña aostana:
Acabando el descenso cruzo una pista de esquí y aquí me encuentro con un vikingo en bicicleta. Sí, un vikingo en bicicleta. Tiene una BTT toda guapa y se pone a mi lado a animarme, me dice "vas muy bien" y yo le dije que no me mintiera, que era evidente que no estaba atravesando mi mejor momento. Desaparece pero vuelve a cruzarse varias veces en mi camino hasta que llego al pueblo de Champoluc.
A las voluntarias de Champoluc les digo que me despierten en 1 hora. Caigo al momento y mientras me duermo me pregunto cosas raras, como por ejemplo si es posible que dormir haga que mi rodilla mejore. A los 50 minutos me despierto, con una cara hinchadísima, terrible...y me saqué esta foto:
Me despierto con un hambre atroz, la peor hambre que había tenido hasta el momento y pienso "esto es buena señal". Son las 9 de la mañana y me como dos platos de pasta y un montón de galletas saladas con queso, aparte de naranjas y un café. Me pongo el outfit de día y salgo. Me encuentro de nuevo con Fabrizio, el de la primera noche. Salimos juntos pero de alguna manera le hago saber que no tengo ganas de hablar con nadie. Espero no haber sido muy borde. Aparece otro chico, hablan entre ellos y yo meto una marcha más simplemente para irme sola. En este momento me siento muy salvaje. Solo pienso en recuperar el tiempo perdido y sé que viene un día duro, posiblemente el más duro con diferencia de todo el Tor. No me equivocaba.
Hago una dura subida al sol, con bastante calor, pero preciosa, hasta el refugio del Gran Tournalin, que resultó ser otro oasis de estos que te devuelven a la vida, como habían sido Perloz y Barma. El refugio me encanta, me parece que está ubicado en un lugar de ensueño y es muy acogedor. Pido un plato de polenta. Se me antoja profundamente una cocacola muy fría (había pepsi de la organización que no estaba muy fría). Así que la pido en la barra del refu y me dicen "solo efectivo"... se me cae el mundo al suelo y de pronto se oye una voz de fondo "¿no puede costar más de 10 euros verdad?" Me giro y es una belga que me da un billete de 10 euros y se vuelve a su mesa para seguir comiendo. Le digo "te hago un bizum" y me dice "no, te invito". Me siento con ella, charlamos un poco, se nos acerca una perrita que es igual que la mía pero en otro color:
La belga se va y a los pocos minutos yo también. Cuesta dejar la charla con las mujeres del refu. Es un momento bonito, no quiero soltarlo, me tomaría dos cocacolas más...pero hay mucho trabajo que hacer y no precisamente con calma, ahora sin duda tengo que salir "per feina" e intentar recuperar el tiempo perdido. La rodilla me duele menos. Subo Nannaz y Fontaines, una zona espectacular desde donde ya empiezo a tener unas increíbles vistas del Cervino. Me encuentro bien. Hago una bajada que recuerdo poco, oyendo podcasts, hasta la base de vida de Valtournenche. Allí meto los pies en una fuente helada de nuevo, me los curo yo, como y me tumbo al sol en un césped, no me duermo pero descanso unos 20 minutos. Me encuentro bien, me siento contenta. Cómo puede cambiar todo tanto en unas pocas horas.
No tenía especiales razones para ello, pero salgo bastante contenta a por la siguiente subida. Voy animada con los aplausos y los "bravaaa" que te dice todo el mundo por la calle. Me paro a hacer pis y veo que sale sangre en el pis, me alarmo, pienso en cosas graves, aunque no me cuadran porque no había observado señales de deshidratación relevante ni me encontraba mal. No era hematuria...ufffff menos mal. Era la puta regla, que nunca en mi vida se me había adelantado y que ahora se me adelantaba una semana. Otra que se suma a la fiesta. En este momento hago recuento: ampollas, estómago, rodilla, la regla, las alucinaciones con el vikingo en cabeza... ¿quién falta?..."Oh benvinguts, passeu, passeu....ara ja no hi falta ningú...o potser si..." dice una canción... en fin, que me río para no llorar. Qualsevol nit por sortir el sol. Pues sí, con tanta psicodelia y cosas raras, te lo juro que ya nada me sorprende, si sale el sol de noche me lo creo y lo acepto también. Marc y Tagua me acompañan a a hacer una subidita de 5 km 800+ hasta el refugio Barmasse, donde me como un bocadillito de mortadela en la puerta plácidamente...
En el refugio pido dormir y me dan ...¡¡¡una cama!!!! donde duermo lujuriosamente la friolera de 2 horas. Y aquí sí, tengo el despertar más duro de todo el Tor, estoy ya a cierta altitud, hace mucho frío, me pongo antes de salir toda la ropa que tengo. Me vienen una náuseas que no me dejan comer ni beber nada...me tomo un ondansetron y me preparo un bocadillito de queso para cuando me encuentre mejor, "todo pasa", pienso. Me voy. Aquí recuerdo ver unos audios del Jubera de hacía unas horas y dije, voy a enviarle un audio-podcast y así me distraigo un poco y se me pasa este malestar. Se va pasando ligeramente y la madrugada avanza, llego a bivacco Vareton, donde son super simpáticos y yo necesito sentarme un poco, me sigo encontrando mal...pero procuro centrarme en conversar algo con los voluntarios para olvidarme un poco de lo mal que me siento. No sé bien qué necesito...pero logro tomarme un caldo, un poco de pan y un té con mucho azúcar. Recuerdo decirles "en realidad no está mal venir aquí pero de voluntaria", a lo cual uno me dijo "haberlo pensado antes" y la verdad es que me hizo reír. Haberlo pensado antes. Una frase muy simple pero una gran frase. De haberlo pensado antes no estaría tan puteada en este momento. En este momento en el que quedan unos 30 largos km sin poner un pie en un pueblo, sin contacto con la civilización y por tanto sin mi asistencia.
La Fenetre de Tsan nunca llega, lo juro, nunca llega...esta noche es jodidamente eterna... tras coronarla intento trotar lo poco que puedo en el descenso hasta el refugio Magià. Este lugar me impacta mucho, veo mucha gente que ya ha dejado el universo humano y ha entrado en la realidad zombie, en serio, brutal. Me duermo creo que una hora y media, caigo en un sueño profundo del que mientras caía dudé poder volver a salir alguna vez. Me despierto con el cuerpo entumecido, ahora sí que me duele todo. Como, me abrigo mucho. Veo gente muy desorientada y en muy mal estado. Veo a Fabrizio, no le veo buena cara, al llegar supe que se retiró allí en el Magià. El Magià fue una puta escabechina, muchos retirados allí esa noche y visto el panorama que allí vi, no me extraña nada. Recuerdo un chino que me dio mucha pena porque andaba preguntando a todo el mundo si había visto su mochila, me pidió que lo ayudara a buscarla, pero en ese momento confieso que no me quedaba compañerismo, solo necesitaba tomar un café y largarme de allí cagando leches. Puto Magià. A día de hoy lo recuerdo con terror.
Sigo hasta el col de Chaleby, esto no acaba... pero, en serio.. ¿esta noche cuántas putas horas tiene? Igualmente voy tranquila, incluso contenta, porque me encuentro bien, la rodilla duele todo el tiempo pero se está portando algo mejor y al menos ya no es insoportable. Al fin amanece y me emociono con el amanecer que veo, siento que en general tengo bastante suerte con los sitios donde me pilla el amanecer. Y me vuelvo a sentir afortunada en medio todas mis miserias:
Averigué viendo las fotos que antes del Chaleby parece ser que había pasado por el refugio Cuney...lo había olvidado por completo...pero al final recordé que allí no me gustó mucho el ambiente. Estaba sola, íbamos ya super dispersos. Algo comí. Me senté en una especie de mecedora al lado de un fuego y creo que me dormí un par de minutos. Finalmente tras coronar Vesonaz, del que tampoco recuerdo nada, bajo a Oyace, primer punto de contacto con la humanidad normal tras muchísimas horas. Aquí veo un tío en moto que sube y baja por los senderos y pienso "joder, yo diría que por los senderos no se puede ir en moto"...
Llegando a Oyace me doy cuenta de hasta qué punto todo el tiempo de margen sobre el corte que había llevado en los primeros casi 200 km de carrera se me ha ido bastante a la mierda, no sé por qué pero ya de nada sirve intentar averiguarlo en este momento. Solo queda resolverlo. Y empiezo a intentar hacer cálculos para explorar mis posibilidades de remontada. Pero me cuesta infinito hacer cálculos, tengo el cerebro frito, no me fío de mis propios pensamientos. Eduard y Marc me ayudan mucho y piensan por mí. Llego a Oyace muy tocada, tras una bajada que acaba con unos 4 km de pista en la que solo puedo caminar. En un momento dado me mareo, me apoyo en un muro, mi paso no es firme. Creo que es sueño, o más bien cansancio extremo. No es una hiponatremia, aunque me quedo un rato rayada con la hiponatremia y, por si acaso, tomo bastantes sales. Los cálculos de tiempo concluyen una cosa: tienes que irte de Oyace cuanto antes para llegar a Ollomont rápido, que es el último punto de corte duro que queda, además de la última base de vida. Si pasas Ollomont bien (y te vas de Ollomont rápido también...pfff bajona), ya lo tienes. Pero en ese momento veo que estoy muerta de sueño y me va a tocar subir un despiadado paredón de 6 km y 1200+ y sin sombra a las 12 de la mañana. Desde luego, no hay piedad. Con esta perspectiva, voy a la furgo y me como un pudin de arroz con este lamentable aspecto y esta cara de circunstancias y de querer llorar (casi no publico la foto de la vergüenza que me da):
Y me lanzo a por el paredón a pleno sol. Sin duda estoy atravesando el rato más duro que viviría en todo el Tor. Repito: no hay piedad. Pero hemos venido a jugar y estos momentos siempre, siempre, siempre llegan. Este fue el punto decisivo de mi Tor, en el que tuve que sacar mi fuerza más profunda y apostar con todo.
Ya llevaba 285 kilómetros y 21.400 metros de desnivel positivo.






¡Menuda aventura has vivido! Me doy cuenta de que yo estaba en el maravilloso refugio del Grand Tournalin cuando pediste tu Coca-Cola, recuerdo perfectamente la escena. Ahora lo recuerdo, me fui y no te saludé porque no quería molestar (a veces soy un poco antisocial :-) Tampoco sé cómo es que no te encontré entre Gressoney y el refugio Alpenzu: salí de Gressoney a las 00:46 y llegué a Alpenzu a las 2:14. Debería haberte encontrado por el camino. ¡Debías de estar hablando con un vikingo!
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