Dean Potter y otros divergentes. Lo que todos tenemos que aprender de la "locura"
Me gusta leer o ver algo que me deje pensando. Últimamente no voy en búsqueda de cosas así pero a veces sin buscarlas me las encuentro. Conocía escasos detalles de la figura y de la vida de Dean Potter y gracias a este documental en 4 capítulos he podido saber más.
Ahora se habla mucho de la neurodivergencia pero casi más como un exotismo que como una explicación para entender ciertas realidades. Se habla mucho de salud mental pero sin mojarse hasta el punto de intentar entender y aceptar ciertas “locuras”. En la historia conocemos numerosos casos de personas que han destacado mucho en un campo, siendo incluso brillantes, únicos e irrepetibles… pero a la vez salvajes, al margen de las leyes, inadaptados, aislados. Dean Potter, Amy Winehouse, Chris McCandless. Son ejemplos que me vienen ahora a la cabeza.
Es fácil quedarse con la versión corta de “es un colgado” e invalidarlo como persona por completo. A mí me duele escuchar esto. Quizás porque tuve un padre con trastorno bipolar y esquizofrenia paranoide que al mismo tiempo quiero pensar que era una buena persona… aparte de un guitarrista sublime. Quizás porque tuve un muy buen amigo heroinómano que tenía una inteligencia suprema y un corazón el doble de grande que su inteligencia. Pero era “el heroinómano” y ya no era nada más. O porque estuve una temporada trabajando de médica con heroinómanos y conocí a más de unas cuantas personas excepcionales, diferentes, únicas.
¿Qué hay más allá de esta “locura”? Hay mentes verdaderamente divergentes, más allá de las modernidades de esas personas que se ponen a sí misma etiquetas porque no saben qué hacer para sentirse diferentes o especiales. Estas mentes funcionan de una manera que pienso que la mayoría no podemos entender. Y lo fácil es llamar a estas personas “locos”, “colgados”… y reducirlos a eso, anulando todas aquellas cosas que los componen y definen como personas, incluyendo las virtudes que los hacen ser únicos, brillantes e irrepetibles. Pienso que tenemos que desprendernos un poco del egocentrismo de pensar que todas las mentes funcionan como la nuestra. Tenemos que tener un poco más de amplitud de miras para entender el porqué de ciertos comportamientos antes que juzgarlos a la ligera desde nuestra comodidad neuronormativa y nuestra aceptación del “estatus quo” sin ningún tipo de duda o cuestionamiento. Pienso que alrededor tenemos mucha más “locura” de la que creemos.
Pero, ¿y si eso que llamamos locura en muchos casos solo es otra manera de funcionar que hemos condenado, señalado, aislado y maltratado como sociedad? Dean Potter tenía derecho a elegir su forma de vivir y su forma de morir. Un derecho que deberíamos tener todos. Pero claro, es más fácil ejercer este derecho cuando eres una persona normativa que no diverge de lo esperado socialmente de ti. Se entiende que te mates fumando una caja de tabaco diaria, o conduciendo a 220 km/h… pero no se entiende que lo hagas haciendo salto base. Y entonces alguien suelta esa perla de “lo deberían prohibir”.
Seguramente a veces tomó decisiones cuestionables, pero el prisma desde el que se juzgaron/juzgan debería incluir un poco más de empatía. Y sí, seguramente y al igual que mi padre, Dean padecía una enfermedad mental que le conllevaba vivir la vida y percibir el mundo desde una sensibilidad extrema; con toda la belleza pero también con todas las tinieblas. Pienso que estas personas tan brillantes aportan otros colores al mundo y nos dan la oportunidad de mirarlo con otra perspectiva a quienes, para bien y para mal, somos personas más normales. Dicho esto, la figura de Dean Potter me parece interesantísima.
Todos estos “putos locos” sinceramente me fascinan. Me hacen ampliar mi mente y aprender, cultivar otra sensibilidad. Tal vez Dean Potter me recuerda un poco a mi padre. Y aunque haya quien quiera decir solo cosas malas de él, de ellos, yo no puedo reducirlos a eso. Gracias Dean Potter y gracias a todas las personas divergentes por hacerme una persona más empática y por haber ampliado mi mente y mi sentir en direcciones que no sabía ni que existían.




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