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El post-Tor tardío. Una semana psicotrópica y una larga recuperación...

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Era la primera vez que me enfrentaba a una distancia superior a 100 millas y no tenía ni idea de cómo iba a responder mi organismo en la recuperación. Como curiosa y amante de la fisiología, iba a tener el "privilegio" de vivirlo en primera persona. Ya sé que somos un todo, pero dividamos la recuperación por partes: - Físico: la paliza que sientes en todo el cuerpo después de una ultra me llegó multiplicada por 5 ó 6. No sentía ningún dolor concreto, aunque muscularmente sí que estaba cargada y dolorida de forma global. Articularmente intacta. Pero sobre todo padecía a lo bestia ese cansancio "de fondo" o "metabólico" que se dice. Quien lo ha vivido varias veces sabrá lo que es. - Apetito: estuve unas 2 semanas con mucha hambre todo el tiempo. La primera semana me apetecieron alimentos básicos, tipo arroz, espinacas o legumbres. A partir de la segunda me apetecieron muchas mierdas, tipo bollería y golosinas...y por si alguien lo estaba dudando, me las comí...

El post - Tor más inmediato: encuentros, ceremonia finisher y primeras sensaciones. Adiós, Valle de Aosta...

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Era un sábado de septiembre a las 12: 10 de la mañana y yo acababa de cruzar el arco de meta del Tor des Géants. Me resultaba francamente surrealista. Era un día soleado, había mucho bullicio. Yo estaba en shock. ¿Cómo podía ser que ya se hubiera acabado? Creo que mi mente ya no consideraba la opción de que el Tor fuera a acabar alguna vez. También sentí la extrema violencia de haber sido arrancada de las montañas del Valle de Aosta, que habían sido mi casa durante 6 días. ¿Una semana de vacaciones por el Valle de Aosta sin pagar alojamiento? Sí, por favor. ¿Quién diría que no? 😏 Después de las fotos de rigor, me dirijo a buscar el protocolario helado finisher. Me siento en una terraza al sol y pido un helado, creo que de 3 bolas. Supongo que sobra decir que me noto cansada, pero me noto cansada. Siento que tengo muchas cosas que contar. Millones de imágenes, sensaciones, momentos...todos apelotonados y desordenados pululan por mi mente. Pero no me sale ni una palabra. En ese momento ...

Tor des Géants (VII): km 285 - km 350. De Oyace a Courmayeur. Mi ángel de la guarda estaba en Ollomont. Inesperadamente, llegó la mejor parte de mi Tor

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Salgo de Oyace sin haber tenido tiempo para descansar nada, sólo comer y un cambio de camiseta. Solamente 2 horas sobre el corte; esto no me lo esperaba. Supongo que la rodilla me ha hecho perder más tiempo del que pensaba. En previsión de tener que tomarme un par de antiinflamatorios más en lo que me queda de carrera, he ido bebiendo abundantemente y comprobando que mi balance hídrico es adecuado aunque sea a ojo de buen cubero. Son las 12 de la mañana, el calor es infumable, el paredón también. Estoy muy cansada. Miro la subida, casi no hay ni un árbol. Miro al cielo, ni una puta nube. No hay que ser muy lista para vaticinar dolor. Dolor mental, emocional, espiritual… que se une al dolor físico, el de mi rodilla derecha. Fiesta. Abandono el pueblo, Marc y Tagua me van a acompañar un par de kilómetros, lo cual agradezco infinitamente, ya que emocionalmente me encuentro minada. Se puede decir, ahora sí,   que soy un despojo emocional. Tengo ganas de llorar, por dentro estoy hecha u...

Tor des Géants (VI): km 210 - km 285. De Gressoney a Oyace. Los peores momentos de mi Tor. Muchas dudas, cálculos imposibles y un vikingo en bicicleta

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En la base de vida de Gressoney el ambiente ya se notaba.. cómo decirlo, digamos que se notaba que llevábamos 210 km con 16.000+. No había mucha gente. La recuerdo demasiado iluminada y el cuarto de dormir era un drama y olía fatal. Sin duda el modo "supervivencia" era ya palpable. Volví a ducharme y comí pero muy poco. Serían las 12 de la noche. Dormí creo que algo más de una hora y me fui. Desperté con mucho frío en el cuerpo y muchas náuseas. Inicié la subida hacia Col Pinter, de 12 km y 1400+. Era la cuarta noche en carrera.  Recuerdo un dolor de rodilla interesante cuando inicié la marcha y recuerdo volver a dudar de poder acabar con este dolor. En cuanto entré en calor se hizo más sutil y llevadero. Paramos en el avituallamiento del refugio Alpenzu, que me resulta muy triste y hay muy poca cosa, aunque igual esa percepción era más producto de mi estado de ánimo que otra cosa. Cojo un té con galletas para variar. Aquí veo a Gollum y lo saludo. Tiene una expresión facial ...